¿Debe estar el padre en el parto?

El papel del hombre (o de la pareja, en caso de ser otra mujer) ha estado muchas veces abandonado en el tema del embarazo, parto y postparto.

Se ha pasado de no estar para nada presente, a querer que esté siempre, pero sin tener en cuenta las características de cada padre. Se ha visto obligado a estar en el parto, pero en muchos lugares, en los cursos de “educación maternal” no participan, y, por lo tanto, no reciben una preparación para la paternidad. ¿Qué se espera de ellos? ¿Qué esperan ellos?

Michel Odent, un reconocido obstetra francés afincado en Reino Unido, afirma que la presencia del hombre en el parto puede ser negativa. Según este autor de numerosas publicaciones en torno al parto no medicalizado, la presencia del hombre produce adrenalina, poniendo a la mujer tensa y enlenteciendo la producción de oxitocina, una de las hormonas responsables del parto. De hecho, no habla sólo de la pareja, sino de cualquier hombre.

Es lógico pensar que si el dar a luz es un acto femenino, que si el cerebro femenino y el masculino son diferentes, no se puede pretender que los hombres se comporten en el parto de la manera que lo haría una mujer, ni que la mujer siga el ritmo y formas de actuar del hombre.

Está claro que si preguntamos al público general habrá diversidad de opiniones y de experiencias, desde las mujeres que están más tranquilas si está la pareja, como las que no, desde los hombres que desean y saben estar en el parto, hasta los que les da miedo, y así hasta alcanzar todas las opciones posibles. De modo que a la pregunta sobre si el hombre debería estar presente en el parto, la respuesta debería ser “depende”.

La incertidumbre bloquea la oxitocina

Para muchas mujeres, su pareja es un apoyo positivo y de hecho, en las relaciones íntimas, seguramente la oxitocina se segregará armoniosa. Y en el parto no dejará de ser lo mismo. Si la mujer se siente apoyada, mimada, seguramente su oxitocina no se verá impedida. Ahora bien, se debería tener en cuenta que no todas las relaciones de pareja son armoniosas, los conflictos siguen existiendo a pesar de estar embarazada, y si existe violencia en la pareja, sea psicológica y/o física, ésta seguirá presente en el nacimiento. Y, aunque no haya conflicto o violencia, la forma de hacer, actuar, la forma de hacer frente a la adversidad, de buscar y utilizar recursos para estar relajada/o pueden ser muy diferentes.

Por otro lado, algunas mujeres están más preocupadas por sus compañeros que por ellas mismas. Esta preocupación podría incidir en el parto, enlenteciéndolo, o haciéndolo más doloroso. Se sabe que la incertidumbre activa la adrenalina y ésta bloquea la oxitocina que nombrábamos antes.

Se debería tener en cuenta la propia historia del hombre, su relación con los hospitales o actos médicos, con el dolor. Porque estos factores tendrán una incidencia en su estar durante el parto (más tranquilo y relajado, más alerta, más invasivo y controlador, más reconfortante…). No hay que olvidar que esta vivencia también puede ser traumática para ellos. Algunas investigaciones empiezan a hablar de casos de Trastorno de Estrés Postraumático también en los hombres o acompañantes al parto. De hecho esta “traumatización secundaria” también la pueden padecer los mismos profesionales sanitarios que asisten al nacimiento, como demuestra la evidencia científica.

Se sienten desubicados

De hecho, un parto traumático podría ser responsable de la depresión postparto en el hombre que hablan algunos autores, como el mismo Odent. Algunos hombres caen enfermos tras el parto signo de haber pasado un gran estrés emocional. O se sienten desubicados, abandonados a veces, bajos de energía. Al igual que en las mujeres, las causas de depresión pueden ser múltiples. Está claro que el nacimiento de un hijo/a tiene un gran impacto en el otro miembro de la pareja y en la pareja en sí.

En cualquier caso, algunas propuestas serían que la pareja participara igual en la preparación a la maternidad/paternidad; que se pudiera hablar de su papel en el parto; que, aunque se tenga en cuenta que la que pare es la mujer, se pudiera hablar de ello con el equipo que atienda el nacimiento, despejándose así dudas; y valorar los roles de cada uno, de lo que se espera de cada parte, de las necesidades para una experiencia satisfactoria.

*Cristina Silvente. Psicóloga especializada en el ámbito perinatal y socia de El parto es nuestro. http://www.cristinasilvente.com/

2 comentarios:

MaGiA dijo...

Para mí fue muy importante que F. estuviera en el parto. Eso si, durante el embarazo lo hablamos mucho y nos contamos nuestros miedos y fantasías al respecto y pactamos lo que necesitábamos el uno del otro.
Fue clave el que fuéramos juntos a clases de preparación al parto y que además el participara en un grupo de “padres embarazados” donde según él podían hablar claro, dejar su rol de sostenedores y compartir sus miedos, preguntar sus dudas… ”sin recibir miradas raras de esas que nos lanzáis vosotras” :-)
Abrazos “depende”

Dara dijo...

Claro Magia.
yo en mis partos en el hospital he necesitado siempre a mi pareja al lado... no me hacía a la idea de parir sin su protección.
En cambio en casa, sinceramente, me daba igual, muchas veces ni me daba cuenta de que estaba. Es tal la seguridad, la fuerza y el poder de mamífera que se apodera de ti que ya no importa si está o deja de estar.
Esa es mi experiencia, claro.
Abrazos.