Para establecer un vínculo consciente entre la mente y el útero.
El útero es el gran contenedor, la gran vasija, el cáliz…
Compra arcilla y realiza con tus manos una vasija, cuenco, copa, vaso, jarra… lo que tus manos y tu inspiración elijan. Algo que represente tu útero, tu cáliz interno, tu santo grial… Crea este objeto poniendo tu intención en tener más conciencia sobre tu útero, en sanarlo, en fortalecerlo, en agradecer su trabajo, el regalo que es para ti y tu bebé.
Utiliza el acto creativo como un medio de traer luz y transformar algo en ti.
Después puedes decorarlo como tú quieras añadiendo los colores, símbolos, conchas, etc.
Deja que tus manos te guíen y observa cómo refleja tu propia transformación a media que recorres tu embarazo.
A Pedro
No puedo dejar de expresar aquí este agradecimiento y admiración que siento por "nuestro" matrón.
Ayer, atravesando todos los fantasmas personales se lanzó a la vivencia de una aventura fascinante... la atención a su primer parto en casa.
Ayer pude disfrutar de cómo un hombre puede borrarse en un parto, dejando a parte su yo y siendo sólo esencia entregada al servicio de una mujer que se abría a la vida. Y dejo constancia de que no fue fácil... a todos nos hizo un guiño la vida.
Ayer, aquella habitación en penumbra estaba llena de Luz y de Conciencia...
GRACIAS PEDRO
Ayer, atravesando todos los fantasmas personales se lanzó a la vivencia de una aventura fascinante... la atención a su primer parto en casa.
Ayer pude disfrutar de cómo un hombre puede borrarse en un parto, dejando a parte su yo y siendo sólo esencia entregada al servicio de una mujer que se abría a la vida. Y dejo constancia de que no fue fácil... a todos nos hizo un guiño la vida.
Ayer, aquella habitación en penumbra estaba llena de Luz y de Conciencia...
GRACIAS PEDRO
El parto en casa de Vanesa
Querida Vanesa, querido Hugo...
Aún con la resaca y borrachera de ayer del placer de acompañaros, de haber vivido tan de cerca el olor a la vida naciendo y la potente apertura de un cuerpo y de un alma de mujer haciendole paso al mayor milagro... con todo eso todavía en mi piel quería daros las gracias por tan hermoso aprendizaje.
Aún con la resaca y borrachera de ayer del placer de acompañaros, de haber vivido tan de cerca el olor a la vida naciendo y la potente apertura de un cuerpo y de un alma de mujer haciendole paso al mayor milagro... con todo eso todavía en mi piel quería daros las gracias por tan hermoso aprendizaje.
¡Felicidades a los dos!
Ellos y el embarazo
He tenido dos parejas en mi vida.
Con la primera tuve tres cachorros y con la segunda he tenido dos y espero, por mi salud psíquica, que ahí quede la cosa.
Los dos son hombres maravillosos, entregados cien por cien a su vida en familia, a sus quehaceres, a los quehaceres del hogar y su organización y desde luego a la crianza, una crianza respetuosa.
Ay tengo a mi hombre, haciendo de fontanero, creo que frutrado por lo que suspira, mientras yo escribo estas líneas.
No conozco a ningún hombre tan entregado como ellos, por lo menos no en mi entorno y los amigos que me rodean, entre las mamás se respira cierta "envidia"..."qué suerte tienes", y es cierto, he tenido y tengo mucha, mucha suerte, (yo no lo achacaría a la suerte, pero ese es otro tema).
Sin embargo, en los embarazos, quizás sea mi exigencia, mis expectativas, o quizás sea que realmente ellos no pueden, siempre los he sentido ajenos, en troa onda, en otra frecuencia.
Mientras yo siento las emociones que me provoca ser madre de nuevo, mientras lo noto moverse por todo mi vientre y puedo comunicarme con él, mientras me quedo extasiada mirando mi panza desnuda contemplando el milagro... ellos han estado en otra cosa y no ha sido viendo el futbol o quizás alguna vez si, y me he sentido triste mirando como no miraban, como no sentían...(por lo menos tal y como yo esperaba que lo hicieran).
En ocasiones me cuesta mucho no enojarme con él y reprenderle al sentirle totalmente fuera de la experiencia del embarazo y el milagro que ello es. Reconozco que el primer trimestre del embarazo siempre ha sido una revolución y entre el cansancio, las nauseas y las ganas de llorar podía se insorpotable para cualquiera. Además si el no adivinaba el porqué de mis lágrimas me sentía decepcionada.... algo difícil de acertar porque ni yo misma sabía porque lloraba en muchas ocasiones. (Y ahora no quiero ni recordar lo que pasará en el puerperio, uffff... agarrense fueeerrte)
La ganas de llorar y el cansacio cesan en el segundo trimestre, bastante más calmado, aunque sigue esa sensbilidad tan despierta y tan alerta para observar cualquier movimiento, cualquier muestra que en cualquier momento pueden brotar la lágrimas de los ojos y es una sensación como de llorar por todo y por todos... por el frío, por el otoño, por la vida, por los ciclos, por los otros niños... no sé.
La verdad sobre las relaciones de pareja no es lo que nos han venido contando, aunque hayas tenido la "suerte" que yo, no. Los cuentos de princesitas y principes salvadores nos han hecho daño a las dos partes... a nosotras por enseñarnos a esperar que nos recaten, nos entiendan, y nos lleven en volandas como en aquella romántica película de "Oficial y caballero" y a ellos la presión de tenr que serlo, de tener que ser esos principes a caballo de su corcel que han de rescatarnos de no sé que temido dragón.
Empecemos a vernos a nosotras mismas subidas en nuestro hermoso corcel, como la bella Artemis, sin que nadie tenga la responsabilidad de tener que rescatarnos porque somos nosotras las que cabalgamos en dirección a la FUENTE, la fuente única y universal la que nos llena a todos y nos hace seres completos, para no tener que ir buscando que él nos re-llene.
Nuestra liberación le hará libre también a él en cierta medida. No se trata simplemente de convivir (que no es poco) sino de crecer juntos, de crear algo grande unidos, de mostrar lo que de verdad llevamos en el corazón... o a eso, al menos, aspiro yo. El esfuerzo y el compromiso de acordarme de subir a mi corcel merecen la pena.
Dara, una embarazada sensible
Con la primera tuve tres cachorros y con la segunda he tenido dos y espero, por mi salud psíquica, que ahí quede la cosa.
Los dos son hombres maravillosos, entregados cien por cien a su vida en familia, a sus quehaceres, a los quehaceres del hogar y su organización y desde luego a la crianza, una crianza respetuosa.
Ay tengo a mi hombre, haciendo de fontanero, creo que frutrado por lo que suspira, mientras yo escribo estas líneas.
No conozco a ningún hombre tan entregado como ellos, por lo menos no en mi entorno y los amigos que me rodean, entre las mamás se respira cierta "envidia"..."qué suerte tienes", y es cierto, he tenido y tengo mucha, mucha suerte, (yo no lo achacaría a la suerte, pero ese es otro tema).
Sin embargo, en los embarazos, quizás sea mi exigencia, mis expectativas, o quizás sea que realmente ellos no pueden, siempre los he sentido ajenos, en troa onda, en otra frecuencia.
Mientras yo siento las emociones que me provoca ser madre de nuevo, mientras lo noto moverse por todo mi vientre y puedo comunicarme con él, mientras me quedo extasiada mirando mi panza desnuda contemplando el milagro... ellos han estado en otra cosa y no ha sido viendo el futbol o quizás alguna vez si, y me he sentido triste mirando como no miraban, como no sentían...(por lo menos tal y como yo esperaba que lo hicieran).
En ocasiones me cuesta mucho no enojarme con él y reprenderle al sentirle totalmente fuera de la experiencia del embarazo y el milagro que ello es. Reconozco que el primer trimestre del embarazo siempre ha sido una revolución y entre el cansancio, las nauseas y las ganas de llorar podía se insorpotable para cualquiera. Además si el no adivinaba el porqué de mis lágrimas me sentía decepcionada.... algo difícil de acertar porque ni yo misma sabía porque lloraba en muchas ocasiones. (Y ahora no quiero ni recordar lo que pasará en el puerperio, uffff... agarrense fueeerrte)
La ganas de llorar y el cansacio cesan en el segundo trimestre, bastante más calmado, aunque sigue esa sensbilidad tan despierta y tan alerta para observar cualquier movimiento, cualquier muestra que en cualquier momento pueden brotar la lágrimas de los ojos y es una sensación como de llorar por todo y por todos... por el frío, por el otoño, por la vida, por los ciclos, por los otros niños... no sé.
La verdad sobre las relaciones de pareja no es lo que nos han venido contando, aunque hayas tenido la "suerte" que yo, no. Los cuentos de princesitas y principes salvadores nos han hecho daño a las dos partes... a nosotras por enseñarnos a esperar que nos recaten, nos entiendan, y nos lleven en volandas como en aquella romántica película de "Oficial y caballero" y a ellos la presión de tenr que serlo, de tener que ser esos principes a caballo de su corcel que han de rescatarnos de no sé que temido dragón.
Empecemos a vernos a nosotras mismas subidas en nuestro hermoso corcel, como la bella Artemis, sin que nadie tenga la responsabilidad de tener que rescatarnos porque somos nosotras las que cabalgamos en dirección a la FUENTE, la fuente única y universal la que nos llena a todos y nos hace seres completos, para no tener que ir buscando que él nos re-llene.
Nuestra liberación le hará libre también a él en cierta medida. No se trata simplemente de convivir (que no es poco) sino de crecer juntos, de crear algo grande unidos, de mostrar lo que de verdad llevamos en el corazón... o a eso, al menos, aspiro yo. El esfuerzo y el compromiso de acordarme de subir a mi corcel merecen la pena.
Dara, una embarazada sensible
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