Taller de masaje infantil

Ayer comenzamos con el taller de masaje infantil. Fue una gozada llenarse de vida al olor de esas criaturas llenas de luz y deseosas de ser tocadas, abrazadas, amadas...

Creo que es muy importante conservar este espacio. Es cierto que los masajes los podemos dar en casa y en cualquier momento, sin embargo también lo es que nuestra rutina y ajetreo diario nos llevan a estar pendientes de tantas cosas... teléfono, hermanos mayores, cocina, limpieza, tareas atrasadas o pendientes... y nuestra cabeza vuela disparada sacandonos del presente que es el masaje a nuestro bebe.
Cuando salimos a un lugar específico para encontrarnos con otras madres con sus hijos es como si pararamos el mundo... desconectamos los móviles y ya no tenemos otra cosa que hacer en esa hora que atender a nuestro retoño. Porque al final el masaje es la excusa para conectarnos con él o con ella, para despertar a nuestra madre ancestral, esa que llevamos dentro y que está llena de sabiduría e intuición, para fortalecer nuestro vínculo con nuestros hijos del que va a depender nuestra relación futura con ellos. Si tuviesemos conciencia de que nuestro hijo adolescente se abrirá a nosotras y nos contará sus emociones tanto en cuanto nos hayamos vinculado con él en sus primeros meses y años de vida, si supieramos eso, no dudaríamos ni un instante en ponernos manos a la obra.


Hasta los 12 años el órgano principal para conectarnos con el mundo exterior es la piel, por eso estos masajes no tienen límite de edad, el límite lo pone el niño, que quiera o no quiera recibirlo. Es un espacio de absoluto respeto hacia él o ella y aprenderemos a escucharles, que falta nos hace.

Os animo a continuar, a hacer crecer el grupo con tus experiencias, vivencias, emociones...

2 comentarios:

CENTRO DE PSICOLOGÍA GESTALT dijo...

Muy bello el ambiente creado con las mamás y sus bebés, el que se transmite en la foto colgada. Un placer de caricias el dar y recibir a un hijo, el hacerle sentir amado. ¡Qué bonita experiencia para estas madres !

Un saludo
Mar

Dara Doula dijo...

Es cierto, es una gozada poder nutrir a nuestros hijos también con caricias.