Doulas: acompañar a las madres


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El destete dirigido

Teóricamente el destete llega cuando uno de los dos, mama-bebé, ya no quieren continuar con la lactancia.
Para una doula o al menos para para ésta que escribe es de lo más complicado de acompañar. El destete, al igual que la lactancia tiene mucho componente emocional, es una pérdida para ambos, aunque ya se desee, es una despedida, una separación.
Dicho esto, cuando una díada decide destetar hoy, no pedemos pensar que mañana el bebé ya no tomará teta. El destete debe ser gradual y cuanto más despacito se haga menos sufrirá el niño y por tanto la madre.
Debemos tener presente que el pecho no es solo comida por lo que para un buen destete hemos de preparar comida que vaya reemplazando la leche materna y todo un arsenal de cositas que cubran la cercanía, el cobijo, el consuelo, el amor, el calor, el bienestar, la fusión que producía el pecho que ahora queremos retirar.
Depende de la edad del bebé la cosa se complica más o menos.
Dice un pediatra reconocido "ni por un momento piense que destetar significa descansar" y creo que en cierta medida, si lo queremos hacer sin trauma, destetar necesita muuucha implicación y es que el pecho cubre rápidamente muchas de las necesidades del niño.
Otra parte muy importante es la seguridad que siente la madre tras tomar esta decisión, ha de sentirse en paz con ella, sin culpa, sin lucha... así podrá trasmitirle a su hijo esa serenidad. Porque al niño o la niña hay que decirselo, hay que contarle, por pequeño que sea, que mamá va a dejar de darle teta poco a poco y contarle sus razones, el niño ha de recibir de nuestra boca LA VERDAD de lo que sentimos. Esas mentiras piadosas, esas mentiras tontas que muchas veces se dicen sólo enturbian la relación y lo hacen todo más difícil. Si estamos seguras y en paz con lo que queremos el niño poco a poco va a poder asumirlo, si nos ocultamos tras una mentira el niño seguirá permenentemente pidiendo lo que necesita.

A ver si soy capaz de ordenarme:

1. Toma de decisión. Quiero empezar a destetar a mi bebé.
2. Cada vez que lo precise le cuento MI VERDAD a mi bebé
3. Voy reduciendo una a una las tomas. Quizás a toma por semana, aunque eso lo marcará vuestro ritmo. Eso si, las últimas tomas a quitar serán  las nocturnas. No espero a que mi bebé pida la toma que estoy retirando sino que me adelanto a ella y me preparo para darle de comer si es el momento, jugar con él, llevarlo al parque donde también juego con él, le leo cuentos, le canto o enseño canciones... y ese tiempo se le pasa entretenido, con mi atención y todo mi cariño. Si no te has adelantado a su petición de teta y ya te está pidiendo lo mejor es ofrecersela y estar atenta  la próxima ocasión. Aunque puedes probar a ofrecerle todo lo citado anteriormente seguramente ya sea demasiado tarde para convencerlo
4. La alimentación que va sustituyendo a tu leche debe ser la adecuada y dependiendo de la edad del bebé puedes confiar en que lo mejor no es introducir la leche de vaca... puedes informarte y formarte para ello. Hay otras posibilidades más saludables.
5. Comenzar a destetar al bebé no debe ir acompañado de otros cambios importantes en la vida del niño
6. Y aunque me repita, suple tu leche con muchos mimos, juegos y dedicación exclusiva para tu bebé.

No me queda más que desearte mucha fuerza y amor, aín con todo lo dicho no es nada fácil.

¿Debe estar el padre en el parto?

El papel del hombre (o de la pareja, en caso de ser otra mujer) ha estado muchas veces abandonado en el tema del embarazo, parto y postparto.

Se ha pasado de no estar para nada presente, a querer que esté siempre, pero sin tener en cuenta las características de cada padre. Se ha visto obligado a estar en el parto, pero en muchos lugares, en los cursos de “educación maternal” no participan, y, por lo tanto, no reciben una preparación para la paternidad. ¿Qué se espera de ellos? ¿Qué esperan ellos?

Michel Odent, un reconocido obstetra francés afincado en Reino Unido, afirma que la presencia del hombre en el parto puede ser negativa. Según este autor de numerosas publicaciones en torno al parto no medicalizado, la presencia del hombre produce adrenalina, poniendo a la mujer tensa y enlenteciendo la producción de oxitocina, una de las hormonas responsables del parto. De hecho, no habla sólo de la pareja, sino de cualquier hombre.

Es lógico pensar que si el dar a luz es un acto femenino, que si el cerebro femenino y el masculino son diferentes, no se puede pretender que los hombres se comporten en el parto de la manera que lo haría una mujer, ni que la mujer siga el ritmo y formas de actuar del hombre.

Está claro que si preguntamos al público general habrá diversidad de opiniones y de experiencias, desde las mujeres que están más tranquilas si está la pareja, como las que no, desde los hombres que desean y saben estar en el parto, hasta los que les da miedo, y así hasta alcanzar todas las opciones posibles. De modo que a la pregunta sobre si el hombre debería estar presente en el parto, la respuesta debería ser “depende”.

La incertidumbre bloquea la oxitocina

Para muchas mujeres, su pareja es un apoyo positivo y de hecho, en las relaciones íntimas, seguramente la oxitocina se segregará armoniosa. Y en el parto no dejará de ser lo mismo. Si la mujer se siente apoyada, mimada, seguramente su oxitocina no se verá impedida. Ahora bien, se debería tener en cuenta que no todas las relaciones de pareja son armoniosas, los conflictos siguen existiendo a pesar de estar embarazada, y si existe violencia en la pareja, sea psicológica y/o física, ésta seguirá presente en el nacimiento. Y, aunque no haya conflicto o violencia, la forma de hacer, actuar, la forma de hacer frente a la adversidad, de buscar y utilizar recursos para estar relajada/o pueden ser muy diferentes.

Por otro lado, algunas mujeres están más preocupadas por sus compañeros que por ellas mismas. Esta preocupación podría incidir en el parto, enlenteciéndolo, o haciéndolo más doloroso. Se sabe que la incertidumbre activa la adrenalina y ésta bloquea la oxitocina que nombrábamos antes.

Se debería tener en cuenta la propia historia del hombre, su relación con los hospitales o actos médicos, con el dolor. Porque estos factores tendrán una incidencia en su estar durante el parto (más tranquilo y relajado, más alerta, más invasivo y controlador, más reconfortante…). No hay que olvidar que esta vivencia también puede ser traumática para ellos. Algunas investigaciones empiezan a hablar de casos de Trastorno de Estrés Postraumático también en los hombres o acompañantes al parto. De hecho esta “traumatización secundaria” también la pueden padecer los mismos profesionales sanitarios que asisten al nacimiento, como demuestra la evidencia científica.

Se sienten desubicados

De hecho, un parto traumático podría ser responsable de la depresión postparto en el hombre que hablan algunos autores, como el mismo Odent. Algunos hombres caen enfermos tras el parto signo de haber pasado un gran estrés emocional. O se sienten desubicados, abandonados a veces, bajos de energía. Al igual que en las mujeres, las causas de depresión pueden ser múltiples. Está claro que el nacimiento de un hijo/a tiene un gran impacto en el otro miembro de la pareja y en la pareja en sí.

En cualquier caso, algunas propuestas serían que la pareja participara igual en la preparación a la maternidad/paternidad; que se pudiera hablar de su papel en el parto; que, aunque se tenga en cuenta que la que pare es la mujer, se pudiera hablar de ello con el equipo que atienda el nacimiento, despejándose así dudas; y valorar los roles de cada uno, de lo que se espera de cada parte, de las necesidades para una experiencia satisfactoria.

*Cristina Silvente. Psicóloga especializada en el ámbito perinatal y socia de El parto es nuestro. http://www.cristinasilvente.com/

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Las canciones son reflejo de la sociedad en que vivimos, me emociona escuchar esta canción, creo que estamos ampliando conciencias

Relajación en el embarazo

Tener un bebé es lo más normal y, a la vez, lo más mágico que existe.
¿Has pensado que esta experiencia también es una oportunidad de crecimiento personal para ti? ¿Y que tu modo de vivirla puede hacer que tu hijo llegue al mundo sabiendo que es amado?
Y es que ya se ha comprobado científicamente lo que las madres ya sabían de forma intuitiva: que antes de nacer, el bebé es un ser sensible que establece una relación intensa con el mundo externo, sobre todo con su madre.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Frankfurt (Alemania) ha demostrado que la actitud de la futura madre incide en la salud física y emocional del niño. En un estudio empírico comprobaron que los hijos de mamás confiadas y deseosas de tenerlos eran más sanos y tranquilos que los de madres que tenían actitudes negativas en el embarazo.
Dicho en otras palabras: todo lo que tú sientes le afecta a él. Lo malo es que el estrés entra en ese “todo”, y que si aparece en muy altos niveles durante el embarazo, puede afectar al desarrollo fetal. Y lo bueno, que tus sensaciones de calma también le llegan al bebé. Así que la opción a tomar está clara: tienes que propiciar los momentos felices y serenos.
Para conseguirlo, te propngo tres ejercicios que te relajarán en los últimos meses del embarazo. Con ellos, estimularás a tu bebé y crearás un vínculo afectivo con él antes de nacer.

1. VISUALIZACIÓN, IMÁGENES PODEROSAS
El poder de las imágenes mentales es grande. Visualizar no es ver, sino sentir en plenitud las sensaciones que la imaginación ha creado conscientemente. Visualizar es, sobre todo, sentir. Igual que hace tu bebé. Y sus impresiones son huellas indelebles en su memoria prenatal, primeros trazos sobre la pizarra en blanco de su mente.
Te propongo...
Mientras masajeas tu vientre, sintiendo a tu bebé, cierra los ojos e imagina que con la mano puedes “ver” a través de la pared abdominal. Mueve la mano como si fuera un escáner muy sensible e imagínate el útero y, dentro de él, a tu niño. Palpa la forma del bebé y contémplalo con los ojos de la mente. ¿Está dormido o despierto? ¿Se mueve? Fíjate en cómo responde al movimiento de tu mano.
Ahora visualiza un haz de luz cálida que sale de tu mano, atraviesa la pared del útero y llega al niño. Imagina que esa luz es un mensaje de amor. ¿Responde tu bebé de alguna manera? ¿Cómo? Recréate en tus sensaciones.
Visualiza el haz de luz como una senda por la cual pueden deslizarse tus sentimientos y los del bebé. Mientras sigues masajeándote el abdomen, imagina que tocas suavemente la espalda y el pecho de tu hijo, y sus brazos, y sus piernas. Si está inquieto, cálmalo con esas “caricias”. Si le notas feliz y relajado, disfruta y comparte con él esta agradable sensación.
Cuando decidas terminar con el ejercicio, levanta la mano de tu vientre, deja pasar unos segundos, toma consciencia de tu propia respiración y mueve los dedos de los pies y de las manos. Abre los ojos. Respira. Percibe la sensación de paz y amor. Mírate la mano y recuerda la conexión emocional que has creado con ella. Cada vez que la mires, lo revivirás.

2. TACTO CON AMOR, CARICIAS SABIAS
¿Sabías que en el sexto mes de embarazo el feto es tan sensible al tacto como un niño de un año? Ahora que puedes sentir con fuerza sus movimientos contra la pared abdominal, es el momento de decirle por medio del tacto lo mucho que le quieres y le esperas.
Te propongo...
Cada vez que sientas las pataditas de tu bebé, acaríciate la tripa con suavidad y afecto. Siéntate o recuéstate en una posición cómoda, que puedas mantener en los próximos diez minutos, y date un masaje suave con movimientos largos y amplios, desde el pubis hasta debajo de los senos. También puedes hacer movimientos circulares que abarquen esta zona. Es útil tener a mano un aceite natural ligero (de coco, de almendras, etc.). Asegúrate de que es aceite vegetal prensado en frío y sin aditivos.
Mientras “masajeas” al bebé, dile en voz alta todo lo que sientes. Crea tus propias afirmaciones positivas y expresa tus sentimientos con palabras. El ritmo suave y constante que vas creando con tus manos y el mensaje de tus palabras harán que tu hijo perciba tu amor y que se sienta confiado y seguro en “ese lugar oscuro y lleno, como un gran tazón de agua” (así lo describió una niña de tres años, al hablar sobre sus “recuerdos” dentro de mamá).

3. MÚSICA QUE TE TRANQUILIZA Y QUE CALMARÁ A TU BEBÉ
El placer y el relax que sientes al oír música también lo siente el bebé, al recibir tus hormonas. Según un estudio hecho en el Reino Unido, si pones al bebé la misma canción (o si se la cantas) una y otra vez en los últimos meses de gestación, cuando el niño haya nacido y la oiga, se calmará.
Te propongo...
Escoge una música serena, sin estridencias. Opta por ritmos armónicos, como el vals, que tiene un compás tres por cuatro similar al del corazón. Los de Strauss o la música para ballet de Tchaikovsky son muy adecuados. También puedes poner música barroca (Mozart, Vivaldi o Schubert). O uno de tus temas contemporáneos favoritos.
Lo importante es que la melodía sea rítmica, fluida y que te guste, que te transmita equilibrio y armonía. Puedes compartir esos momentos de plenitud con tu pareja. Escoged una canción especial para vosotros y bailad, demostrando vuestro afecto mediante el tacto. No te cortes, besa y déjate besar.
Para rematar, masajead los dos tu vientre, para comunicar y transmitir el mutuo cariño a vuestro hijo.

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