“No estamos en la superficie más que para hacer una inspiración profunda que nos permita regresar al fondo".

En Denia. 28 de marzo de 2010

PARA EMBARAZADAS Y ACOMPAÑANTES AL PARTO.-
Un espacio para la danza, el mito, los relatos personales, la belleza, la inspiración y el alma.
El taller esta diseñado como un laberinto. Con pasadizos, puertas y atajos que nos llevaran a la cámara secreta: nuestro útero, origen y fuente, ese lugar donde vive, desde el comienzo de los tiempos, el inmortal Poder Femenino y ahora tu bebé.
El parto en sí es un viaje a lo desconocido que no podemos controlar intelectualmente. El curso nos ofrece apoyo y herramientas para ir hacia la visión que tenemos del nacimiento de nuestro bebé y una oportunidad para explorar el poder de dar a luz con plena consciencia, incluso si el viaje tomase giros inesperados y no es lo que habíamos planeado. La esencia de este tipo de preparación al parto es el descubrimiento de una misma y sentir como es posible abrirse al misterio y a la fuerza del nacimiento en cada momento del proceso.

PROGRAMA DEL CURSO.-
10’00h.- Acogida y presentaciones
11’00h/12’30h.- Fisiología del embarazo y el parto. ¿Qué es lo que sucede en nuestro cuerpo físico?
12’30h/13’00h.- Descanso
13’00h/14’00h.- Toma de conciencia de nuestro cuerpo y del bebé
14’00h/16’30h.- Comida. (La llevaremos entre todas para compartir)
16’30h/17’30h.- Un vistazo a nuestro linaje femenino. ¿Qué llevamos en la memoria?
17’30h/18’00h.- Descanso
18’00h/19’00h.- El parto como un Rito de Paso. Despedida a la Doncella y bienvenida a la Madre.
19’00h/20’00h.- Con tu hijo en brazos. Revisión de tus creencias sobre la crianza. ¿Cuáles son las genuinas necesidades de tu hijo?
20’00h/20’30h.- Despedida
Te recomiendo venir con ropa cómoda. Traer esterilla, manta, venda para los ojos y pañuelos para la danza. ¡¡Hasta entonces!!

La comunicación en el tercer mes de embarazo

LA PRIMERA CANCIÓN DE CUNA

Cada vez que caminas con un paso tranquilo y regular, produces involuntariamente una oscilación en tu ambiente acuático interno, como si acunaras a tu hijo. Todavía es muy pequeño, mide aproximadamente entre 7 y 8 centímetros y, por lo tanto, tiene mucho espacio a su alrededor, un espacio que le acabará resultando pequeño al final del embarazo, pero que ahora le permite moverse con libertad y fluctuar feliz en su mar de líquido amniótico.

El siguiente ejercicio de comunicación que te propongo te permitirá acunar a tu hijo entre las manos.

Procura estar apartada, en un lugar tranquilo, donde no puedas ser molestada. Podría ser un rincón de tu casa, ese que has preparado con tu altar para meditar en espera de tu bebé, o bien en medio de la naturaleza. Siéntate cómodamente en el suelo sobre un cojín, con las piernas cruzadas. O, si lo prefieres utiliza una silla, con las plantas de los pies bien apoyadas en el suelo. En ambos casos la posición del cuerpo debe permitirte la relajación y la columna vertebral debe estar erguida.

Realiza algunas respiraciones lentas, suspirando al exhalar y dejando caer el pecho con abandono.
A cada inspiración repite mentalmente "en mi yo profundo..." y al exhalar suspirando, "me calmo y me relajo."

Inmersa dulcemente en tu interior, en tus sensaciones... siente la totalidad de tu cuerpo y acepta todo lo que encuentres, sin intentar cambiar nada. Expándete en las sensaciones sintiendo el conjunto de tu espacio interno.
"En mi yo profundo....
me calmo y me relajo".

Imagina una hermosa flor de luz en el espacio entre los ojos, dentro de la frente..., sus rayos son de luz clara..., deja que esa luz se expanda y penetre en el cerebro..., imagina que todas las células cerebrales la absorben y se iluminan..., el interior de la cabeza se vuelve luminoso y resplandeciente.
Respite despacio mentalmente..."mi mente está iluminada".

Lleva la flor de luz al corazón..., tu corazón se vuelve luminoso y resplandece..., sus rayos surgen de tu cuerpo y se esparcen en todas las direcciones del espacio, envolviendo con amor a cada ser viviente.
Repite mentalmente "yo siento que el amor lo abraza todo y a todos"
Deja que se esparza en ti una intensa emoción y un sentido de fraternidad universal.

Imagina ahora que tienes unas manos especiales..., mantenlas en forma de copa y llévalas a tu corazón para que se llene de luz de amor... y ahora colocalas delante de tu niño, sobre tu vientre, con actitud de entrega.
Ábrete y escucha su respuesta... Si sientes cómo una onda de amor llega a ti, acógela..., ésta es su forma de decirte que acepta el don que le ofreces...

Ahora desliza las manos, colmadas de amor luminoso, bajo tu pequeño y forma con ellas una cuna de luz... Con la mirada inclinada hacia delante, contempla a tu hermoso niño, en la cuna luminosa de tus manos. Mira su gracioso cuerpecito..., la piel es todavía un poco trnasparente y deja entrever su minúsculo corazón que late..., déjate enternecer por el pensamiento de lo que vale la pena vivir y es necesario proteger y amar.

Ahora escucha el latido calmo y regular de tu corazón..., tu hijo lo conoce muy bien..., empieza a acunar despacito las manos, con un leve movimiento de derecha a izquierda, al ritmo de tu latido cardíaco..., estas acunando a tu hijo al ritmo que el amor marca a tu corazón...
A cada balanceo repítele con dulzura " te amo... te amo... te amo" O si lo prefieres cántale una nana, una bonita canción. Quizás esa pueda ser su canción, si se la repites habitualmente la reconocerá después fuera de tu vientre y le relajará muchísimo.
Fúndete con él en el amor y continua acunándole durante el tiempo que desees.

Cuando decidas parar, retira lentamente las manos y deja que tu hijo continúe durmiendo en s cuna de luz como en un nido.

De Grabriella A. Ferrari

¿Qué pasa con la epidural?

Es la anestesia más usada en los últimos años, especialmente para las cesáreas. Su efecto se siente pasados entre 10 a 20 minutos. Se administra a través de una cánula que se inserta en la parte baja de la espalda, justo antes de la espina dorsal. La cánula se deja posicionada para administrar durante el parto las dosis necesarias. Lo que se pretende es dormir la parte baja del cuerpo, de cintura para abajo. Eso incluye los músculos pélvicos.

La epidural tiene muchos beneficios con respecto a otras anestesias usadas con anterioridad: la madre está consciente, no causa vómitos o náuseas como la general. Desde el punto de vista de hospitales y personal que trabaja en ellos las mujeres están quietas y “calladas” dando a luz.
Pero también tiene repercusiones que debes tener en cuenta, para ti y para tu bebé.

La anestesia epidural hace que la presión sanguínea baje sustancialmente. Para que la bajada de presión no os ponga en peligro, a la vez que la anestesia, se inserta una vía en tu mano o brazo para administrarte líquidos. Como no tendrás sensaciones en tus músculos pélvicos te insertarán un catéter para drenar la orina que vayas acumulando y evitar así una infección.

Una vez que la anestesia tenga efecto probablemente no podrás moverte. Te pondrán un monitor para ver cuándo tienes las contracciones y para vigilar el corazón de tu bebé. Aunque tú no sientas nada tu bebé está de parto y está sintiendo las contracciones.

Si la epidural se administra demasiado pronto en el parto, al relajarse los músculos pélvicos el bebé puede no posicionarse correctamente. Al no poder moverte y tener los músculos anestesiados no entran en juego los posicionamientos pélvicos que se dan en un parto natural, por lo que es más probable que tengas un parto por ventosa, fórceps (si aún se usan en tu país) o una cesárea.

Al tener los músculos pélvicos dormidos además puede que no dilates convenientemente por lo que te administrarán Oxitocina para que lo hagas. Esto hará las contracciones más intensas. Tu no sentirás nada pero si lo hará tu bebé, con el riesgo de entrar en estrés. De nuevo esto puede acabar en cesárea porque el bebé no soporte el ritmo de un parto inducido.

El riesgo de Episiotomía es mucho más elevado que en un parto natural ya que no tendrás el reflejo de expulsión del bebé porque la zona está anestesiada (mira el artículo “¿Tengo que empujar cuando esté dando a luz?”).

Estudios demuestran que 1 de cada 5 mujeres tiene fiebre tras la administración de la epidural. Esta fiebre es la misma fiebre que puede causar una infección intrauterina por lo que, como medida preventiva, se tratará al bebé inmediatamente tras nacer con antibióticos, lo que supone separación y molestias madre-bebé.

A un 3% de las mujeres no les causa ningún efecto la epidural, a un 12% sólo algo de efecto y para el 85% restante sí es alivio absoluto. Muchas mujeres se sienten drogadas con la administración de la epidural. Es importante que tu acompañante te ayude a centrarte en el parto, que vaya contigo a través de las contracciones, que te ayude a cambiar de postura dentro de lo posible. El que no sientas no quiere decir que no padezcas. Tus músculos pueden dañarse por la posición del bebé ya que no eres capaz de sentir ni de posicionarte correctamente, no puedes leer tu cuerpo. Es conveniente que tu acompañante te ayude al menos a cambiarte de lado cada cierto tiempo. Una doula es muy útil también en estas ocasiones ya que te ayuda a mantenerte centrada en el parto y a moverte.

En un 2% de mujeres se produce una punción lumbar involuntaria al insertar la cánula en la espina dorsal por error. Si esto sucede no se puede administrar la epidural y es probable que tengas dolor de cabeza intenso durante días o semanas.

Puedes sufrir picor generalizado. En casos muy raros, 1 de cada 5000 casos, la epidural puede matarte o hacerte sufrir parálisis permanente. No pretendo asustarte. Te doy datos que están al alcance del usuario. Cuando eliges una intervención debes saber los pros y los contras y valorar qué es lo que pesa más en tu balanza.

Para el bebé ya hemos visto que puede ser un parto estresante. Hay un mayor índice de problemas respiratorios en bebés nacidos con epidural que sin ella y es más difícil establecer el amamantamiento ya que el bebé suele estar más cansado. Como un parto con epidural tiene más posibilidades de fórceps, ventosas o cesárea debes añadir los contras de esas intervenciones para tu bebé.

Esto se basa en la experiencia científica y en los datos, en los hechos. Investiga al respecto si tienes dudas. Es importante que tengas toda la información para que tomes tus decisiones en consecuencia.

Si tienes la mala fortuna de tener un parto inducido, de tener algún problema médico, de sentir todo menos privacidad, de no estar lo suficientemente informada, es probable que te duela y mucho. Nadie te va a poner medallas por sufrir. Las anestesias están ahí a disposición del cliente. No serás menos madre por ello. Pero si tu embarazo y parto se presenta normal infórmate antes de pedir intervenciones que puedan ser innecesarias y acarrear peores consecuencias que remedios.

Conoce tu cuerpo y tus límites. Vas a conseguirlo. Tu parto va a ser tuyo. Y las endorfinas que segregan tu cuerpo en el parto son más poderosas que la morfina si las dejas actuar. Más que la epidural y sin efectos secundarios.