Ayer nació Aran ¡SE BIENVENIDO!
de una de las mamás más amorosas que conozco
¡BENDITA SEAS PAULA!
¡FELICIDADES FAMILIA!
Que la vida os siga llenando de bendiciones
Un practico ejercicio de cara al parto
Dentro de la línea de pensamiento de que el color es una herramienta legítima para modificar conductas, se ha encontrado que el color rosado tiene un efecto calmante y tranquilizante. Con respecto al color verde, se ha encontrado que tiende a equilibrar, a tranquilizar y actúa como calmante en el sistema nervioso. Respecto al color violeta, se ha encontrado que posee un intenso poder electroquímico; cuando la persona está bajo una fuerte excitación nerviosa y cardiovascular, el violeta tiende a armonizar y sincronizar las diferentes funciones del organismo. El color azul, produce tranquilidad, serenidad, inclusive provoca una sensación de frío en el ambiente; es el color más tranquilizante después del rosado. Sobre el color naranja, hay estudios que indican que cuando los individuos miran tonos cálidos, como es el caso del naranja, la presión arterial se eleva, se incrementa la actividad de las ondas cerebrales, la respiración se acelera y la transpiración es mayor.
También se ha encontrado que existe una relación entre los colores y el trabajo de los músculos. Hay unos colores que favorecen la relajación muscular y otros, que por el contrario, inducen a la tensión. Pues bien, parece ser que cuando las futuras madres están en trabajo de parto y logran asociar la abertura del útero, con un círculo de color que representa en tamaño la evolución de la dilatación, podrían alcanzar dicha dilatación más rápido y, en consecuencia, tener un trabajo de parto mas corto y fácil.
La idea es poder imaginar el ensanchamiento del útero desde 0 hasta los 10 cm. de dilatación, asociándolo con un círculo de tamaño y color correspondiente. Para ello es conveniente elaborar tus propios círculos de colores en cartulina o papel, con las siguientes características:
Un círculo de color rosado de 2 cm. de diámetro.
Un círculo de color verde manzana de 4 cm. de diámetro.
Un círculo de color violeta de 6 cm. de diámetro.
Un círculo de color azul celeste de 8 cm. de diámetro.
Un círculo de color naranja de 10 cm. de diámetro.
Es importante que comiences desde ahora a entrenarte en la visualización de los mismos. para ello, puedes tomar cada círculo, uno a la vez; observa con atención su tamaño y color; luego cierra los ojos y trata de VISUALIZARLO, es decir, "verlo con los ojos de la mente", tal como cuando lo tenías delante de tí. Practica este ejercicio hasta que logres una perfecta visualización.
Durante el trabajo de parto visualiza los círculos de colores de la siguiente manera:
Cuando las contracciones ocurran cada 10 ó 15 minutos con una duración de 20 segundos
Visualiza el círculo de color rosado.
Para ayudar al útero a alcanzar la abertura de 4 cm
Visualiza el círculo de color verde manazana.
Cuando sientas las contracciones cada 5 minutos (30 a 40 segundos cada una)
Visualiza el círculo de color violeta.
Cuando las contracciones ocurran cada 3 ó 4 minutos
Visualiza el círculo de color azul celeste.
Cuando las contracciones se presentan cada 2 ó 3 minutos
Visualiza el círculo de color naranja.
Tomado del libro: "Hola Bebé!" de la Dra. Beatriz Manrique
También se ha encontrado que existe una relación entre los colores y el trabajo de los músculos. Hay unos colores que favorecen la relajación muscular y otros, que por el contrario, inducen a la tensión. Pues bien, parece ser que cuando las futuras madres están en trabajo de parto y logran asociar la abertura del útero, con un círculo de color que representa en tamaño la evolución de la dilatación, podrían alcanzar dicha dilatación más rápido y, en consecuencia, tener un trabajo de parto mas corto y fácil.
La idea es poder imaginar el ensanchamiento del útero desde 0 hasta los 10 cm. de dilatación, asociándolo con un círculo de tamaño y color correspondiente. Para ello es conveniente elaborar tus propios círculos de colores en cartulina o papel, con las siguientes características:
Un círculo de color rosado de 2 cm. de diámetro.
Un círculo de color verde manzana de 4 cm. de diámetro.
Un círculo de color violeta de 6 cm. de diámetro.
Un círculo de color azul celeste de 8 cm. de diámetro.
Un círculo de color naranja de 10 cm. de diámetro.
Es importante que comiences desde ahora a entrenarte en la visualización de los mismos. para ello, puedes tomar cada círculo, uno a la vez; observa con atención su tamaño y color; luego cierra los ojos y trata de VISUALIZARLO, es decir, "verlo con los ojos de la mente", tal como cuando lo tenías delante de tí. Practica este ejercicio hasta que logres una perfecta visualización.
Durante el trabajo de parto visualiza los círculos de colores de la siguiente manera:
Cuando las contracciones ocurran cada 10 ó 15 minutos con una duración de 20 segundos
Visualiza el círculo de color rosado.
Para ayudar al útero a alcanzar la abertura de 4 cm
Visualiza el círculo de color verde manazana.
Cuando sientas las contracciones cada 5 minutos (30 a 40 segundos cada una)
Visualiza el círculo de color violeta.
Cuando las contracciones ocurran cada 3 ó 4 minutos
Visualiza el círculo de color azul celeste.
Cuando las contracciones se presentan cada 2 ó 3 minutos
Visualiza el círculo de color naranja.
Tomado del libro: "Hola Bebé!" de la Dra. Beatriz Manrique
La maternidad junto a tu doula
Devenir madre supone un gran cambio en la vida de una mujer: lactancia, sueño, rutinas diarias, relaciones emocionales, conciliación vida familiar-profesional, etc. toda nuestra vida se modifica cuando nos hacemos madres. Pero, además, junto a estos cambios más externos, se producen cambios significativos internos: dejamos el rol de hijas y nos convertimos en madres, la relación con la pareja suele desestabilizarse, nuevo planteamiento vital, inestabilidad emocional, etc.
Todos estos cambios significan que nos hemos hecho madres. En otra época, las madres se encontraban apoyadas por una red de mujeres que, durante el embarazo y tras la experiencia del parto, las rodeaban: familiares, vecinas y amigas ejercían un papel fundamental. Estas mujeres creaban un círculo de cuidados: cuidaban de la casa, de hijos mayores, de la recuperación tras el parto, eran un apoyo estable para la madre que podía, así, vivir inmersa en la naturaleza de la maternidad. Ahora la situación ha cambiado mucho. Las vecinas no se quedan con nuestros hijos mayores, ni vienen a hacernos la comida, ni vivimos cerca de nuestras madres y las amigas andan tan atareadas como nosotras. Vivir estos cambios en la soledad y el aislamiento de un piso o una casa, sin apoyo familiar, estando solas casi todo el día, es muy difícil, extenuante.
Por eso, es importante crear un espacio de trabajo y comunicación, para que el camino de la maternidad sea un regalo. Junto a tu doula u otras mamás y sus bebés podrás explorar el sentido de la maternidad.
Este es el periodo que, física y psicológicamente, llamamos puerperio. Más allá de la conocida cuarentena, el puerperio es el periodo de tiempo en el que la mamá y el bebé se hallan vinculados de forma exclusiva.
El trabajo ha de hacerse desde una perspectiva integral, los cuatro pilares que nos sostienen como seres humanos y como mamás: cuerpo físico, mente, emociones y conciencia.
Si estas agotada físicamente por largas noches en vela, si te encuentras profundamente irritada ante cualquier cosa que sucede a tu alrededor, si la idea que tienes del parto no es bella, si no encuentras respuestas a las preguntas que, de repente, empiezan a surgir o emocionalmente te encuentras vulnerable, es el momento de trabajar cada uno de los aspectos. Desde sencillos ejercicios de yoga, gimnasia, hasta respiraciones, relajación física y mental, visualizaciones, trabajo de expresión, danza…
Te encontrarás entonces con recursos y herramientas para aumentar tu vitalidad y cuidar de ti y tu bebé con alegría. Podrás vencer el desánimo que, a veces, nos acompaña tras una dura jornada en casa. Podrás vaciar tus dudas y temores y compartir tus inquietudes con tu doula. Podrás comprender mejor el proceso y por lo tanto, podrás comprenderte a ti misma. Será posible sanar viejas heridas que, en el embarazo o tras el parto, se han vuelto a abrir. Fortalecer el vínculo emocional con el bebé.
Mejorar la relación de pareja pasa por entender el proceso que el papá también está atravesando. También tu doula estará ahí, apoyando. Y desde luego asesorando durante la lactancia y la alimentación del bebé.
La maternidad puede ser un regalo maravilloso tejido de amor incondicional y dulzura, entrega y alegría; o un camino tortuoso en el que los días pasan sin darnos tregua, entre tomas, pañales, mocos, soledad e incomprensión. Ambas son las dos caras de la misma moneda.
Devenir mamá es volver a nacer, dejar aquella que fuimos y transformarnos en madre. Significa dar en vez de pedir, amar sin esperar ser amadas, ofrecerse en vez de solicitar, perderse de una misma para dar con lo que somos. Significa renacer. Y en esta nueva vida que comienza, es más doloroso andar a tientas y en soledad, que cogida de la mano de tu doula compartiendo un viaje apasionante.
Todos estos cambios significan que nos hemos hecho madres. En otra época, las madres se encontraban apoyadas por una red de mujeres que, durante el embarazo y tras la experiencia del parto, las rodeaban: familiares, vecinas y amigas ejercían un papel fundamental. Estas mujeres creaban un círculo de cuidados: cuidaban de la casa, de hijos mayores, de la recuperación tras el parto, eran un apoyo estable para la madre que podía, así, vivir inmersa en la naturaleza de la maternidad. Ahora la situación ha cambiado mucho. Las vecinas no se quedan con nuestros hijos mayores, ni vienen a hacernos la comida, ni vivimos cerca de nuestras madres y las amigas andan tan atareadas como nosotras. Vivir estos cambios en la soledad y el aislamiento de un piso o una casa, sin apoyo familiar, estando solas casi todo el día, es muy difícil, extenuante.
Por eso, es importante crear un espacio de trabajo y comunicación, para que el camino de la maternidad sea un regalo. Junto a tu doula u otras mamás y sus bebés podrás explorar el sentido de la maternidad.
Este es el periodo que, física y psicológicamente, llamamos puerperio. Más allá de la conocida cuarentena, el puerperio es el periodo de tiempo en el que la mamá y el bebé se hallan vinculados de forma exclusiva.
El trabajo ha de hacerse desde una perspectiva integral, los cuatro pilares que nos sostienen como seres humanos y como mamás: cuerpo físico, mente, emociones y conciencia.
Si estas agotada físicamente por largas noches en vela, si te encuentras profundamente irritada ante cualquier cosa que sucede a tu alrededor, si la idea que tienes del parto no es bella, si no encuentras respuestas a las preguntas que, de repente, empiezan a surgir o emocionalmente te encuentras vulnerable, es el momento de trabajar cada uno de los aspectos. Desde sencillos ejercicios de yoga, gimnasia, hasta respiraciones, relajación física y mental, visualizaciones, trabajo de expresión, danza…
Te encontrarás entonces con recursos y herramientas para aumentar tu vitalidad y cuidar de ti y tu bebé con alegría. Podrás vencer el desánimo que, a veces, nos acompaña tras una dura jornada en casa. Podrás vaciar tus dudas y temores y compartir tus inquietudes con tu doula. Podrás comprender mejor el proceso y por lo tanto, podrás comprenderte a ti misma. Será posible sanar viejas heridas que, en el embarazo o tras el parto, se han vuelto a abrir. Fortalecer el vínculo emocional con el bebé.
Mejorar la relación de pareja pasa por entender el proceso que el papá también está atravesando. También tu doula estará ahí, apoyando. Y desde luego asesorando durante la lactancia y la alimentación del bebé.
La maternidad puede ser un regalo maravilloso tejido de amor incondicional y dulzura, entrega y alegría; o un camino tortuoso en el que los días pasan sin darnos tregua, entre tomas, pañales, mocos, soledad e incomprensión. Ambas son las dos caras de la misma moneda.
Devenir mamá es volver a nacer, dejar aquella que fuimos y transformarnos en madre. Significa dar en vez de pedir, amar sin esperar ser amadas, ofrecerse en vez de solicitar, perderse de una misma para dar con lo que somos. Significa renacer. Y en esta nueva vida que comienza, es más doloroso andar a tientas y en soledad, que cogida de la mano de tu doula compartiendo un viaje apasionante.
A Nuria y a Julio
Vuestra historia es un bellísimo ejemplo de que dentro de nosotros/as está todo el conocimiento y la sabiduría.
Fueron concebidos y ya están fecundados... ¡Bienvenida Aya! ¡Bienvenido Pedro! Os esperamos con amor.
Mis pelos siguen de punta y no me canso de felicitaros.
Fueron concebidos y ya están fecundados... ¡Bienvenida Aya! ¡Bienvenido Pedro! Os esperamos con amor.
Mis pelos siguen de punta y no me canso de felicitaros.
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